Solo cuatro viajeros utilizaron el nuevo servicio que estrenó ayer Renfe para que los viajeros de la provincia lucense y de A Coruña puedan enlazar en Monforte, haciendo transbordo, con el Alvia de Barcelona. El convoy partió puntual a las 20,55 de la estación de Monforte. Llegó a Lugo poco antes de las diez de la noche. La primera parada la hizo en Oural por cuestiones de tránsito. La vía no es doble y tuvo que esperar la llegada del Estrella 00920 que iba en dirección a Barcelona. Fueron sobre cinco minutos de parón.
La segunda detención del convoy, esta de carácter comercial, fue en Sarria a las 21,25. Solo se apearon dos viajeros, uno de ellos quien esto les escribe. El tren continuó su marcha hacia la capital lucense con únicamente dos viajeros, el maquinista, el revisor y alguien de Renfe.
Para trasladar a los cuatro viajeros, la empresa dispuso de tres coches, además de la máquina, una diésel 319. Los pasajeros iban sobrados de sitio. Uno de ellos dijo que se trataba de un auténtico privilegio el disponer de un coche solo para él. A pesar de que el tren iba totalmente vacío, al revisor se le rompieron los esquemas al comprobar como una de las viajeras no ocupaba el asiento que tenía asignado en el billete.
Al material que Renfe destinó ayer para el servicio de enlace se le nota clarísimamente que ya está bastante gastado. Las tapas de los retretes precisan un cambio urgente. En general todo estaba limpio, lo cual no es de extrañar porque el tren partía de Monforte.
Los asientos son bastante cómodos y los coches llevan varias pantallas de vídeo que no llegó a ser encendido. También disponía de servicio de cafetería, pero nadie lo atendía.
En líneas generales el Arco es cómodo, pero no se emocionen. Solo funcionará una temporada porque Renfe tiene previsto cambiarlo. Cuando esto suceda será un regional el que haga el servicio.
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